Emblema italiano: La Catedral de Florencia

Cuando alguien se puede adentrar en las calles de Florencia, ya sea a pie o en bicicleta, simplemente no se puede ignorar la Catedral, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, por decir poco.

Esta catedral es muy interesante en todo sentido porque además de su preciosa arquitectura, tiene un interior de lujo; sus pasillos retorcidos hasta la cúpula es un camino que toda persona debe recorrer si es que entra. Lo mejor de todo es que al final de esto hay una vista maravillosa esperando por todos, donde se puede contemplar la ciudad y sus alrededores.

La Catedral de Florencia está vigente desde el año 1436 y tardó casi 200 años en construirse. Un templo enorme de 8.300 metros cuadrados, con 153 metros de largo y 38 de ancho. Y su domo tiene una altura de 114,5 metros, majestuosidad en todo su esplendor.

Se cree que la esfera que se encuentra como decoración de la parte más arriba del domo fue diseñada por el mismísimo Leonardo Da Vinci, quien justamente trabajaba en el taller cuando fue reemplazada por la anterior, la cual se vió afectada por un rayo.

Una maravilla de mármol por donde se le mire, la Catedral de Florencia es un destino turístico recomendadísimo. Si bien por fuera no es tan extravagante como en su interior, no cabe la menor duda de que lo vale.

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